martes, 11 de mayo de 2010

Los revoltosos: Análisis de Una Estudiante de Escuela Superior Ante la Situación en UPR (por Claudia S. Delbrey)

Recientemente recibí mi carta de aceptación de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, la cual me llenó mucha alegría. Es de gran orgullo para mí formar parte de la principal institución educativa de nuestro país desde 1903 y donde se han formado las figuras más importantes del mismo.

Entre éstos se encuentran poetas como José Antonio Dávila y Julia de Burgos, escritores como José Luis González, historiadores como Ricardo Alegría y Arturo Morales Carrión, médicos como Raúl García Rinaldi, actores como Raúl Juliá, y otros. Además, ha contado con distinguidas personalidades en el área de la dirección y el profesorado, incluyendo presidentes como el Dr. Carlos Chardón y don Jaime Benítez, y profesores como Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura de 1956, y Nilita Vientos Gastón.

Sin embargo, la llegada de tan esperada carta vino acompañada de titulares de periódicos y noticiarios anunciando huelga y un paro en la UPR. Como bien sabemos, vivimos en un país en el cual la gente siempre tiene una opinión o un argumento, independientemente de su conocimiento sobre el asunto.

Las reacciones, por tanto, no se hicieron esperar. Inmediatamente, comencé a escuchar diversas objeciones y críticas a los eventos que ocurrían en mi futura alma máter. “¡Otra huelga más! Esos son unos vagos que buscan cualquier excusa pa’ no estudiar”, escuché a algunos decir. “Eso es que están aburridos y no tienen más na’ que hacer que andar alborotando”, decían otros. En el ambiente escolar también llovieron las opiniones.

Algunas compañeras recalcaban: “por eso yo no solicité a la iupi, eso siempre es un revolú.” También supe de otras, cuyos padres celebraban que éstas no hubieran sido aceptadas en la UPR, ya que de todas maneras no querían que sus hijas estuvieran en medio de ese “desastre”. Entre las cosas que dicen sobre estos estudiantes que llevan a cabo estas dichosas huelgas, he escuchado que son unos revoltosos. También he escuchado que son unos revoltosos y marxistas. Pero peor aún, ¡que son unos revoltosos, marxistas y “pelús”!

Esta lluvia de críticas, argumentos y opiniones engendró un poco de decepción dentro de mí y hasta empecé a cuestionarme si había tomado la decisión correcta. En medio de esta confusión, la palabra revoltosos retumbaba en mi mente, como una canción pegajosa. ¿Quiénes son estos revoltosos?¿Por qué hacen lo que hacen?¿Qué significa ser un revoltoso? Con esto en mente, comencé una reflexión que me llevó a mirar hacia atrás y conocer un poco más sobre los revoltosos a través de la historia.

En mi recorrido por la historia en busca de los antecedentes de esta especie denominada como revoltosos, hallé tres excelentes ejemplos.

El primero de ellos se remonta a mediados de la decada del cincuenta, cuando en los Estados Unidos cobró fuerza el movimiento a favor de los derechos civiles de los afroamericanos. Durante este tiempo miles de revoltosos negros boicoteaban los sistemas de autobuses, practicaban desobediencia civil, participaban en protestas y ocupaban establecimientos donde sólo los ciudadanos blancos eran admitidos. Una negra revoltosa llamada Rosa Parks violó la ley por negarse a dejar su asiento en un autobús a un hombre blanco. Hasta un reverendo llamado Martin Luther King revolcaba a las masas, dirigiendo marchas y diversas manifestaciones públicas y, para colmo, recibió el Premio Nobel de la Paz por ello.

El segundo ejemplo nos lleva un poco más atrás en la historia, a principios del siglo XX, cuando nuestras pioneras sufragistas abogaban por la extensión del derecho al voto a las mujeres puertorriqueñas. Se destacaron en esta lucha mujeres revoltosas como doña Felisa Ricón de Gautier, mejor conocida como Doña Fela, quién rompió esquemas machistas al convertirse en la primera alcaldesa de la ciudad capital de San Juan en el año 1946. Otra revoltosa destacada fue Luisa Capetillo, quien además de ser una ferviente sufragista, escandalizó a la sociedad de la época al vestir una pieza tan vulgar para una mujer como unos pantalones.

Por último, en mi recorrido por la historia hallé el mejor ejemplo de un revoltoso y “pelú”. Éste entró a un templo y volcó las mesas de aquellos que cambiaban monedas y expulsó a los que allí hacían negocios, retó a los doctores de la ley en múltiples ocasiones y fue condenado, entre otras, cosas por agitar al pueblo. Este revoltoso del que hablo es nada más y nada menos que Jesucristo.

Podríamos seguir mencionando y explorando otros ejemplos en la historia. Sin embargo, éstos bastan para comprender que todos los cambios y avances en la historia se han dado gracias a la intervención de individuos considerados en algún momento como revoltosos.

Una característica común en estos llamados revoltosos es el hecho que no buscan privilegios personales, sino derechos comunes. Desde este punto de vista, podemos ver que los reclamos de los revoltosos de la UPR son derechos comunes, e incluso beneficios que no necesariamente les afecten a ellos directamente, sino a aquellos que no los apoyan.

Uno de los argumentos más escuchado en torno a este tema, es que estos revoltosos no dejan estudiar a los que “verdaderamente” quieren estudiar. Otro argumento es la preocupación de que los estudiantes podrían perder el semestre o retrasar su fecha de graduación. Aunque son argumentos serios y de mucha sensibilidad, no es menos cierto que como en toda lucha social, hay que estar dispuesto a pagar algún precio. No creo que nadie desee que esto ocurra, incluyendo a los revoltosos. No obstante, lo que está en juego es mucho más que un semestre académico.

La preocupación de estos estudiantes es que está en riesgo el acceso a la educación universitaria pública de la juventud de hoy y la de mañana. El padre del niño de cinco años, quien se siente lejano a esta controversia, ignora que estos revoltosos están defendiendo el derecho de su niñito a obtener una educación superior en el futuro. Estos revoltosos denuncian la intención de la autoridad universitaria de administrar la principal institución educativa del país como si se tratara de una empresa privada.

Como futura alumna, entiendo que el deber de la presidencia y la junta de directores no es acatar los recortes presupuestarias del ejecutivo, sino defender el presupuesto y las necesidades de tan importante institución para el presente y futuro de nuestro país. Estos revoltosos reclaman un espacio como parte de la comunidad universitaria para contribuir en la búsqueda de soluciones. Además, le piden el diálogo a las autoridades universatarias para obtener las respuestas a sus preocupaciones, las cuales aún no han sido satisfechas.

¿Quiénes son estos revoltosos?¿Por qué hacen lo que hacen?¿Qué significa ser un revoltoso? Estos revoltosos lograron que se reconocieran los derechos civiles de los negros, consiguieron el sufragio de la mujer, liberaron pueblos, cambiaron el rumbo de la humanidad y continúan cada día siendo agentes de cambio y escribiendo nuevos capítulos en la historia.

Claudia S. Delbrey
Estudiante de cuarto año del Colegio Puertorriqueño de Niñas (CPN)

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