viernes, 18 de junio de 2010

Graduación Simbólica por Amaris Torres Rivera -publicado en El Nuevo Día

El Nuevo Día -VOCES, p-78
17 de junio de 2010
Amaris Torres Rivera, estudiante de Derecho UPR

GRADUACIÓN SIMBÓLICA

El pasado domingo, 13 de junio de 2010, se llevó a cabo una actividad simbolizando los actos de graduación de la Universidad de Puerto Rico que típicamente se celebran el mes de junio, pero que en esta ocasión se vieron interrumpidos por el cierre institucional y la lucha estudiantil en contra de las repercusiones detrimentales a la educación pública superior a consecuencia del millonario déficit presupuestario.

La celebración, llevada a cabo frente al portón principal del Recinto Riopedrense, contaba con la participación de graduandos de todos los Recintos universitarios. Lo cierto es que esta ceremonia de graduación fue una muy particular y diferente a las ceremonias tradicionales, pues ésta constituía la primera graduación sistémica donde se les confería a los estudiantes el grado honorario de Ciudadano y Ciudadana Ejemplar.

Este acto simbólico histórico reconocía a los y las estudiantes como fieles defensores de la educación pública superior, educadores de justicia y promoventes de una transformación social hacia una democracia más participativa. El orador principal, Doctor distinguido Samuel Silva Gotay, expresó en su discurso "¿De qué se gradúan? De integridad. Bienvenidos a la tradición de la ciudadanía plena. El otro mundo que es posible conseguir aquí."

Cerca de 500 estudiantes celebraron, con enorme entusiasmo, haber alcanzado un grado más importante y de mayor trascendencia que cualquier otro: el de Ciudadano Ejemplar por su lucha incansable en defensa de la educación pública y la justicia social. Estudiantes graduandos de la Escuela Superior de la Universidad de Puerto Rico (UHS), de bachillerato, maestría, doctorado y jurisdoctor se sentían sumamente orgullosos de que, a pesar de ser candidatos a graduación, estaban firmes en su apoyo y participación en la lucha estudiantil universitaria por una educación pública accesible para todos.

El diploma representaba el fin y sentimiento colectivo como uno prioritario antes que convicciones e intereses personales.

Los cientos de graduandos que se dieron cita allí, le están diciendo a la comunidad universitaria y al país que más importante que su graduación y obtención de grado, es la defensa de la educación pública superior y su accesibilidad. Ese pensamiento generoso y consiente les permitió a esos graduandos entender que su logro, al culminar sus estudios, fue producto de esa institución pública, y aunque terminara su obtención de grado allí, sienten una profunda gratitud y deseos de reciprocar a través de una lucha, en la cual presentes y futuras generaciones puedan acceder la educación que ellos obtuvieron, una educación pública y de excelencia en la Universidad de Puerto Rico.

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