miércoles, 16 de junio de 2010

Ser graduanda(o) no es impedimento para luchar por la educación pública superior

"Los pueblos que no escuchan los reclamos de sus estudiantes corren el peligro de quedarse sin futuro” -Eduardo Galeano, en discurso dedicado a los estudiantes puertorriqueños.

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El pasado domingo, 13 de junio de 2010, se llevó a cabo una actividad hermosa simbolizando los actos de graduación de la Universidad de Puerto Rico que típicamente se celebran en el mes de junio, pero que en esta ocasión se vieron interrumpidos por el cierre institucional y la lucha estudiantil en contra de las repercusiones adversas a la educación pública superior a consecuencia del millonario déficit presupuestario. La celebración, llevada a cabo en la Avenida Ponce de León frente al portón principal del Recinto de Río Piedras, contaba con la participación de graduandos de todos los Recintos universitarios de la Universidad de Puerto Rico. Lo cierto es que esta ceremonia de graduación fue una muy particular y diferente a las ceremonias tradicionales, pues ésta constituía la primera graduación sistémica de la UPR donde se les confería a los estudiantes el grado honorario de ciudadano y ciudadana ejemplar. Este acto simbólico histórico reconocía a los y las estudiantes como fieles defensores de la educación pública superior, educadores de justicia y promoventes de una transformación social hacia una democracia más participativa. El orador principal, Doctor distinguido Samuel Silva Gotay, expresó en su discurso "¿De qué se gradúan? De integridad. Bienvenidos a la tradición de la ciudadanía plena. El otro mundo que es posible conseguir aquí."

Cerca de 500 estudiantes celebraron, con enorme entusiasmo, haber alcanzado un grado más importante y de mayor trascendencia que cualquier otro: el de ciudadano ejemplar por su lucha incansable por el derecho a la educación y la justicia social. Estudiantes graduandos de la Escuela Superior de la Universidad de Puerto Rico (UHS), y de bachillerato, maestría, doctorado y jurisdoctor se sentían sumamente orgullosos de que, a pesar de ser candidatos a graduación, estaban firmes en su apoyo y participación en la lucha estudiantil universitaria en defensa de una educación pública accesible y de excelencia para presentes y futuras generaciones.

El diploma entregado a los estudiantes decía de la siguiente manera: “Has demostrado un compromiso indiscutible con tu país, en la defensa férrea de una educación universitaria pública de calidad, accesible para nuestro pueblo. Con tu esfuerzo y liderazgo, has dado cátedra de humanismo, valentía y perseverancia, otras cualidades honorables. Tu responsabilidad social y tu clamor de justicia, enaltecen tu espíritu. Tu disponibilidad para el trabajo en equipo y tu sentido de ética basado en el respeto a la dignidad humana te capacitan para enfrentar un mundo lleno de situaciones que necesitan solución y que clama por la solidaridad y la creatividad de los seres humanos. Eres digno ejemplo para las generaciones venideras. Por estas y otras razones, te conferimos el grado honorario de CIUDADANO(A) EJEMPLAR, en tus manos queda nuestro futuro. Dado hoy domingo, trece de junio de dos mil diez, frente a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras”.

El diploma, firmado por el Comité Claustral del Sistema UPR, la Síndica Claustral Carmen Elisa Cotto, el Síndico estudiantil Carlos Pagán, la Presidenta de la Asociación Puertorriqueña de Profesores (APPU) María Gisela Rosado, el Presidente de la Confederación Nacional de Profesores Universitarios (CONAPU) Luis Sánchez Longo, y todos los miembros del Comité Negociador Nacional, representa el fin y sentimiento colectivo como uno prioritario antes que convicciones e intereses personales. Los cientos de graduandos que se dieron cita allí le están diciendo a la comunidad universitaria y al país que más importante que su graduación y obtención de grado, es la defensa del derecho a la educación. Ese pensamiento generoso y consiente les permitió a esos graduandos entender que su logro al culminar sus estudios fue gracias a esa maravillosa institución pública, y que aunque llegara el momento de finalizar estudios allí, sienten una profunda gratitud que reciprocaron en una lucha para que generaciones presentes y futuras puedan acceder la educación que ellos obtuvieron, una educación pública y de excelencia en la Universidad de Puerto Rico.


*Fotos por Jesús Vázquez y Sujei Lugo

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