jueves, 12 de agosto de 2010

Puerto Rico y la democracia parcial

A Lolita,
grandiosa mujer puertorriqueña, luchadora incansable por la justicia de ver izar su bandera sola...
Serás por siempre fruto de nuestra conciencia, de nuestro amor a la patria, de nuestro fervor hacia la realización de una sociedad más justa, igualitaria y verdaderamente democrática.


La situación puertorriqueña es una sumamente particular respecto a la consecución de un Estado de Derecho Democrático. La realidad histórica ha situado a Puerto Rico en una condición política que, como territorio no-incorporado a los Estados Unidos de América, ejerce cierta autonomía en algunos asuntos locales, sin embargo, prevalece en Estados Unidos, a través de su alcance y manifestación de poderes federales, el poder de tomar decisiones respecto al funcionamiento del Estado Libre Asociado de Puerto Rico e implantar o aplicar leyes propiamente aprobadas por el Congreso estadounidense.

Aunque en el preámbulo de la Constitución de Puerto Rico se constituye a éste como un Estado de Derecho Democrático, surge una seria problemática en relación al tipo de asociación política que sobrelleva Puerto Rico. Vivir como parte de una comunidad política, bajo unas normas aprobadas por personas ajenas a dicha comunidad, y a su vez, ser forzadas a cumplir con ellas sin haber sido partícipes de su creación, sin duda, imposibilita la consumación de un verdadero sistema democrático.

La justificación relacionada al voto electoral, como la máxima manifestación de democracia en un sistema de democracia representativa, se pudiera validar cuando los propios ciudadanos son quienes eligen a los que representarán sus necesidades e intereses ante el foro gubernamental, particularmente en la creación, interpretación y ejecución de las leyes. Sin embargo, cuando son otras personas -no electas por los ciudadanos- quienes toman decisiones y crean leyes vinculantes hacia ellos, se cancela todo tipo de proceso democrático, aún en uno de corte representativo. Efrén Rivera Ramos, sociólogo y profesor de Derecho en la Universidad de Puerto Rico, ha escrito sobre el particular y ha expresado lo siguiente:

“Puerto Ricans do participate in election of the officials of the government of Puerto Rico. This makes this internal arrangement democratic in a formal and, to a certain extent, real sense. However, they do not participate in the election of those who govern them or in decision making processes at the level of the metropolitan state; this external setup is thus undemocratic. The political structure designed to govern Puerto Ricans can only be described, then, as an example of partial democracy.” **

De esta manera, es evidente como la condición de asociación política de Puerto Rico provee una crisis en el Estado de Derecho Democrático debido a la inhabilidad de los puertorriqueños de ser parte integral en la toma de decisiones. A esto se le añade la incapacidad de poder llevar a cabo una participación ciudadana activa y efectiva, no sólo para propósitos de construir una realidad histórica, social y política, sino para ejercerla como sujetos legales autónomos capaces de tomar decisiones. Esto se refiere al derecho o capacidad de adoptar o participar continuamente en la producción de normas que regulan la vida propia del ser humano, ya sea individualmente o de manera colectiva.

La “democracia parcial” puertorriqueña, como le llama Rivera Ramos al caso de Puerto Rico, es un impedimento sumamente significativo para la consecución y funcionamiento cabal del Estado de Derecho Democrático y los procesos de participación ciudadana. Rivera Ramos, apoyado por la teoría de Jürgen Habermas, establece que el sistema democrático puertorriqueño consiste en prácticas excluyentes o despolitización estructural. Éste consiste en relegar la participación ciudadana al voto ocasional, o la expresión pública de protesta, mientras se delegan decisiones reales a las elites políticas, burócratas y tecnócratas.

Es vital poder comprender que quien asuma un discurso a favor de la democracia, de mayores procesos democráticos en Puerto Rico, o mayor participación ciudadana, debe atender no sólo las múltiples fallas que ha venido arrastrando el sistema de democracia representativa, como sistema de despolitización estructural, sino que debe repensar si verdaderamente la asociación política que sobrelleva Puerto Rico provee hacia estructuras más democráticas o, por el contrario, impide su consumación debido a la carencia de participación de ciudadanos puertorriqueños en la toma de decisiones y creación de leyes aprobadas por una Asamblea Legislativa foránea.

** Efrén Rivera Ramos, Hegemony through Legal Consciousness: Rights, Partial Democracy, and the Rule of Law en The Legal Construction of Identity.

1 comentario:

  1. ¿Deben los criminales estar a cargo de corregir los daños que hicieron?

    Los puertorriqueños votan en las elecciones de cada 4 años a un 80% de participación. Puerto Rico ha sido una colonia del gobierno de Estados Unidos (EEUU) por los últimos 116 años. Si las decisiones para Puerto Rico se toman en Washington DC, ¿para qué son las elecciones? Estas elecciones son para engañar al mundo que Puerto Rico es una democracia.

    La Organización de Naciones Unidas (ONU) declaró el colonialismo un crimen en contra de la humanidad en el 1960. La ONU le ha pedido 33 veces al gobierno de Estados Unidos que descolonice inmediatamente a Puerto Rico. EEUU ha ignorado estas peticiones. EEUU dice que la relación política entre Puerto Rico y Estados Unidos es un asunto domestico que no le compete a la ONU.

    Para aparentar que el gobierno de EEUU quiere descolonizar a Puerto Rico, EEUU favorece el uso de plebiscitos para saber lo que quiere los puertorriqueños. ¿No te parece eso suena inocente y democrático? ¿Cuál es el problema?

    Para empezar, la comunidad internacional ya tomó juicio y determinó que el colonialismo es ilegal. Por lo tanto, tener como opción en un plebiscito que Puerto Rico continúe siendo una colonia no es posible. Tampoco no es posible tener como una opción que Puerto Rico sea un estado de Estados Unidos. La razón tiene que ver con el comienzo de este artículo. Para tener elecciones libre, el país tiene que ser libre. Para que estos plebiscitos tengan validez internacional, Puerto Rico tiene que ser un país independiente primero.

    Lo que la gente tiene que entender es que Puerto Rico es colonia de EEUU porque el gobierno de EEUU lo quiere así. Por eso ha usado el terrorismo de estado para mantenerla. Por eso no quiere excarcelar al prisionero político de 33 años Oscar López Rivera. Y por eso es que es ridículo pensar que la descolonización de Puerto Rico es un asunto interno de EEUU, y que la ONU no tenga jurisdicción en la misma. ¡Si nosotros dejamos que el gobierno de Estados Unidos descolonice a Puerto Rico, Puerto Rico será colonia de EEUU para siempre!

    José M López Sierra
    www.TodosUnidosDescolonizarPR.blogspot.com

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