sábado, 12 de febrero de 2011

Fortuño, me alegra saber que eres de "esa" clase por Prof. Aníbal Rosario Lebrón


En entrevista radial, el “gobernador” Luis Fortuño señaló acerca de si iba a empobrecer y llevar a la quiebra al Colegio de Abogados, lo siguiente: “Yo voy a coger el dinero que me corresponde. No estoy al tanto de cuánto es. Es lo que me corresponde como cualquier otro abogado que le cobraron de más”.

Además, cuando se le preguntó si lo hará por convicción, sostuvo que “si a ti te cobran de más, tú vas a exigir que te den el dinero que te cobren de más, aunque sean cinco chavos”.

Aquí mi respuesta.

señor “gobernador”:

Permítame decirle que a pesar de que me preocupa sumamente la posibilidad de que el Colegio pierda su sede y de que las abogadas y los abogados del País tengamos que reorganizarnos y repensar una institución que ha servido al pueblo puertorriqueño por más de siglo y medio, me alegra que reconozca que usted es parte de esa clase que procura la desestabilización de la Isla y no de la clase que ha demostrado siempre su compromiso por construir un mejor Puerto Rico. Espero además que al lograr la descolegiación de los abogados y las abogadas nos haya hecho el favor y evitado la vergüenza de tenerlo que contar como colegiado porque es una vergüenza que un alegado togado viole continuamente las protecciones constitucionales de un pueblo, sea deshonesto, un solapado machista, un mentiroso atorrante y encima desconocedor del Derecho. Parece que en la metrópoli no le enseñaron bien el significado de cobrar de más. El Colegio nunca le cobró un centavo de más, siempre le cobró la cuota requerida a toda su matrícula.

El asunto en el pleito Herbert W. Brown v. Colegio de Abogados de Puerto Rico es que sus aliados del “tribunal” federal se han inventando una tramoya legal para desarticular el Colegio, una institución que desde su fundación ha estado al servicio del pueblo de Puerto Rico. El Colegio, cumpliendo su llamado de ley y preocupado por los cientos de profesionales que no pueden acceder económicamente a los beneficios que se pueden obtener cuando se trabaja para alguna empresa, utilizaba una porción de la cuota de colegiación para comprar un seguro de vida para beneficio de los familiares que la colegiada o el colegiado designasen. Esto el Colegio lo hizo siempre dentro del marco de la legalidad y siguiendo lo ordenado por la Asamblea Legislativa de nuestro País, aunque los doblegados de la jurisdicción federal digan lo contrario.

La Ley Número 43 de 1932 claramente dispuso en su Artículo 2, inciso H que el Colegio de Abogados de Puerto Rico tendría la facultad:

para proteger a sus miembros en el ejercicio de la profesión y mediante la creación de montepíos, sistemas de seguro y fondos especiales, o en cualquier otra forma, socorrer aquellos que se retiren por inhabilidad física o avanzada edad y a los herederos o a los beneficiarios que fallezcan.

Más aún, nuestro Tribunal Supremo en los casos de Colegio de Abogados v. Schneider, 117 D.P.R. 504 (1986) y Romero, Hijo v. Colegio de Abogados, 154 D.P.R. 370 (2001) determinó que la utilización por parte del Colegio de una porción de la cuota para fines del pago de un seguro de vida era una actividad legítima y cónsone con la jurisprudencia del Tribunal Supremo de Puerto Rico y las intenciones de la Asamblea Legislativa del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Aquí le reproduzco las palaras de nuestro Tribunal, a ver si encuentran hueco en su discurso de la ilegalidad.

El poder correspondiente de asignar una parte de la cuota de membresía a la adquisición del seguro forma parte de la autonomía fiduciaria de la institución, cuya matrícula, reunida en Asamblea Anual, determina la manera de disponer de su presupuesto. Colegio de Abogados v. Schneider II, supra, pág. 514. Nada en la Ley Núm. 43, supra, prohíbe que el Colegio de Abogados haga tal asignación de fondos como medida para instrumentar las facultades que la Ley le confiere, si la Asamblea estima que dicho mecanismo es el más adecuado.
El Colegio de Abogados le ofrece, pues, a sus colegiados una serie de beneficios que se financian, en parte, con el pago de la matrícula. Uno de estos beneficios es la cubierta de seguro de vida que se ofrece a todos los colegiados por igual. El Colegio también ofrece otros beneficios ordinarios no renunciables ni reembolsables, como la Revista del Colegio de Abogados, o de carácter optativo, como una mayor cubierta en el seguro de vida, un seguro de salud, etc. La Ley no limita la discreción del Colegio de hacer la determinación del carácter ordinario u optativo de un beneficio y de los fondos con que ha de sufragarlo.
Esta postura es cónsona con nuestra jurisprudencia. Así, en nuestro anterior pronunciamiento en torno al uso de las cuotas pagadas al Colegio de Abogados, secundamos la voluntad de la Asamblea Legislativa al entender como una legítima asignación de fondos aquella destinada a las actividades comprendidas entre los deberes y funciones de la organización.
Romero, Hijo v. Colegio de Abogados, 154 D.P.R. 370, 380-81 (2001).

Y para que esté mejor informado señor Fortuño, esta disposición de ley aun luego de los ataques de su gobierno a la institución del Colegio sigue vigente. Así, como la interpretación de nuestro Tribunal.

En cumplimiento de esa ley, el Colegio utilizaba una porción de la cuota de colegiación para comprar el seguro de vida que según el “tribunal” federal el Colegio no estaba permitido a proveer a su matrícula. Sin embargo, aun cuando el Colegio si estaba facultado para ello, lo crucial es recordarle señor “gobernador” que el Colegio nunca le cobró a su matrícula (incluido desgraciadamente usted) suma de dinero adicional alguna para pagar las primas del seguro de vida. El seguro se pagó siempre con los dineros de la cuota. De no haber existido el seguro de vida la cuota que se cobraba por la colegiación hubiese sido la misma. Así, que déjeme informarle que nunca le cobraron de más, señor “gobernador”.

Es más señor “gobernador”, me pregunto si la persona que estaría cometiendo un acto ilegal en este caso no sería usted al enriquecerse injustamente al recibir ese dinero que el Colegio desembolsó en beneficio de usted y de su familia. Desconozco si usted nombró algún beneficiario en esa póliza durante los años 2002-2006. Jamás lo sabré, porque, afortunadamente para su familia, éstos no necesitaron acogerse a los beneficios de la cubierta. Dudo además que usted haga pública esa información, así como se niega a hacer pública tantas otras. Sin embargo, yo le haré pública una información muy pertinente. Durante ese periodo, 365 colegiados y colegiadas fallecieron y sus familias recibieron los beneficios del seguro.

No creo que este último dato a usted le preocupe tanto como el recibir del Colegio trescientos y pico de dólares invertidos en su beneficio y en el de su familia. Como sabemos, a usted sólo le importa el bienestar de su familia y de sus “amigos”. Tenemos claro ya que le importa más que la primera dama pueda, sin ser increpada, seguir aumentado la cantidad de cierres hipotecarios que otorga diariamente que el hecho de que en Puerto Rico existen miles de mujeres desempleadas a causa de la Ley 7. No tenemos duda alguna que le importa más que sus hijos e hija asistan a universidades costosas en los Estados Unidos que la posibilidad de que nuestros jóvenes no tengan acceso a una universidad pública y excelente en su país. Y, hoy, confirmamos que le importa más tener un poco más de 300 dólares adicionales en sus bolsillos que la destrucción de una de las instituciones que más sirve a Puerto Rico.

Y añado señor “gobernador”, si usted tuviera principios de verdad no se preocuparía por que le devuelvan 5 centavos que supuestamente le cobraron mal, sino por devolver todo el dinero y las instituciones que ha permitido que sus cómplices le roben al pueblo de Puerto Rico y por garantizar que las futuras generaciones tenga un país suyo y no vendido a y en manos de intereses ajenos.

Sin más,
Aníbal Rosario Lebrón

PD – Hágale llegar a su amigo el señor Fusté la siguiente nota. Fusté, que le quede claro antes de que vaya a solicitar cerrar este blog que yo a pesar de ser miembro del Colegio no soy ni su “agente”, ni su “sirviente”, ni líder alguno dentro del Colegio. Así que a pesar de que estoy seguro que le gustaría mandarme a callar como ilegalmente ha hecho con el Colegio al prohibirle poder informarles a su matrícula y a su País cómo usted y sus compañeros de “estrado” se las ingenian para ultrajarnos, no va a poder. ¡JA!

Para aquellas y aquellos que desean mayor información del pleito y cómo salirse de la clasucha a la que nunca han pertenecido, les dejo estos enlaces.

http://www.yonosoydeesaclase.com/
http://derechoalderecho.org/2011/02/10/no-somos-de-la-clase/
http://impericiamedica.blogspot.com/2011/02/yo-no-soy-de-esa-clase-de-abogado.html
http://www.facebook.com/pages/Yo-no-soy-de-esa-clase/193821880645166

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